CALMA, NADA Y TODO ES PERFECTO


No pienses que todo tiene que ser perfecto, no le hagas daño a tu mente ni a tu cuerpo pensando que todo tiene que adaptarse a lo que tu necesitas.


No enfermes tu sistema nervioso queriendo controlar todo lo que sucede a tu alrededor para que así puedas estar tranquilo y ser feliz, lo que sucede en cada momento es perfecto tal y como es, todo lo que vives tiene un significado que todavía no sabes porque tu poder de digestión mental y emocional tarda en entender realmente todo lo que estás viviendo y por todo lo que estás pasando.

Por eso no te preocupes, busca tus herramientas dentro, encuentra tus puntos fuertes y refugia tu debilidad en ellos, respira, observa el momento, date cuenta de que existen otras capas de información dentro de este mundo y que no puedes ver, es muy poco lo que podemos captar de todo lo que está sucediendo aquí y ahora, pero es por nuestra protección que no podamos acceder a toda esa información, ya que nos volveríamos locos.

Así que paso a paso, si nos enfocamos en lo que podemos trabajar este día, este momento, lo que esté disponible hoy para nosotros, un pensamiento de esperanza, una pequeña ráfaga de iluminación en nuestra comprensión de nosotros y lo que nos está pasando.

Este mundo es intenso, es demasiado a veces, nos sobrepasa y cuando creemos que ya estamos saliendo de nuestro túnel algo pasa y nos volvemos a decepcionar y regresamos al círculo de frustración. Cuando eso te pase, no hay problema, todo lo que has trabajado cuenta y seguro volverás al camino que has estado cultivando, al equilibrio en tu cuerpo, a la calma de tu mar emocional, a la tierra firme y segura que se necesita para continuar caminando.

Esto es un maravilloso campo de oportunidad, vivir en este tiempo nos abre todas las posibilidades que antes eran sueños, entremos en ese círculo de aceptación y de adaptación a lo que pasa en este planeta, y cambiemos lo que sintamos que no está en la frecuencia que quisiéramos para el mundo.

El esfuerzo es regresar constantemente y vigilar tu espacio, evaluar tu estado anímico, preguntar si todo está bien, si es necesario detenerse, si hay que regresar un poco para retomar el camino, si se tiene que agitar la energía un poco para salir de algún letargo.

Cuestionar la mente porque se envuelve en historias dramáticas cuando dejamos de observarla, como un niño jugando en un lugar peligroso donde se puede lastimar, así es nuestra mente, hay que cuidarla, nunca perderla de vista porque entonces ella sigue corriendo su programa y cuando nos damos cuenta ya es muy tarde y entonces somatiza un dolor, o se espanta y se pierde.