EL VIRUS DEL PERFECCIONISMO


Anoche descubrí con todo mi shock que estoy contagiado del virus más peligroso del mundo actualmente. El virus del perfeccionismo. Según yo era un artista con pasado hippie y creía que ese virus sólo les daba a los más cerca del sistema, pero cuando me observé me dí cuenta que estoy infectado. 


Desde ese día no he dejado de pensar en todos los efectos secundarios que el virus me ha provocado, comencé a indagar en mi vida para recordar cuándo me había contagiado de semejante parásito. Realicé que mi insomnio cascada de ideas está relacionado con el virus y lo más tenebroso es que estaba contagiando la epidemia en todos mis proyectos.

Quedé pasmado sin poder hablar, blanco y tembloroso de las piernas. Qué tal si todo lo que ya he escrito está lleno de perfeccionismo y no es natural? Qué tal si las canciones que compuse nacieron de una inspiración perfeccionista? Pero lo peor es que ya no hay marcha atrás, el miedo me tomó por sorpresa.
He revisado todos los síntomas que he sufrido en estos años, porque el perfeccionismo es muy silencioso y entra por la sombra humana directo al subconsciente, allí es donde anidan sus larvas y comienzan a poner sus huevecillos. Lo más peligroso es que la sociedad fomenta y aplaude este virus, los más perfectos son los ganadores en el mundo, los que han realizado sus sueños, y esta información la tenemos más que integrada en nuestro sistema desde que nos llevan a la primaria y comienzan las carreritas a ver quién gana. Pero el que gana es uno y todos los demás pierden, así que el ser perfecto en todo comienza a filtrarse en nuestra sangre y nos roba los sueños.

Los síntomas, aunque sutiles e internos son muy claros, comienzas a competir, llevas la antorcha olímpica a todas partes, buscas reconocimiento a donde volteas, incluso un like puede hacer tu día mejor, buscas ser el mejor, el más original, el único, el más de algo.
Vives ensimismado queriendo sobresalir, dejas de servir y tu presencia amorosa se reduce a las mascotas, estás enfocado en ganar, en tener más, en hacer lo que sea necesario para avanzar y rebasar a los demás para tener una mejor vista, un penthouse. Te olvidas de que vives con personas, rodeado de naturaleza, te olvidas de los detalles que hacen que estés vivo, te vuelves gris. Tu humor cambia, estás en una carrera, no te puedes desconcentrar, estás siempre muy ocupado.

Esta epidemia es tan grande que se desborda por todos los medios de comunicación posibles, es el tema del mundo, dan premios al perfeccionismo, ponen estándares de los cuerpos perfectos, la ropa perfecta para la temporada, la carrera perfecta, la vida perfecta, el sueño perfecto. Todos los infectados van hacia allá, compitiendo vorazmente, explotando la tierra y lo que sea obstáculo en la productividad y el progreso, sufriendo masivamente las mismas secuelas del virus.

Estoy feliz de haberme dado cuenta de que soy portador de la influenza perfeccionista, al menos así puedo ponerme tapabocas para no contagiar, y vacunarme todos los días con una buena dosis de comida viva, cantos, meditaciones, terapias, grupos y sobretodo la dosis diaria de observar la naturaleza imperfecta hasta sentir que se pasan los efectos.

Haré todo lo que pueda para no vivir un día más infectado con el estrés y la ansiedad que da tener este virus, el miedo que se siente al ser un perfeccionista y querer planear un mundo perfecto. La incapacidad de disfrutar los errores y los cambios de la vida, la espontaneidad de existir en el momento sin el virus corriendo en la mente con sus voces de futuro y pandemia infernal de noticias bajas en frecuencia vital.



Espero que este pequeño escrito sea de alguna utilidad para los que sufrimos de esta epidemia, espero que todos mis proyectos tengan muchos errores y que no intenten ser perfectos en ninguna de sus intenciones, simplemente el hecho de compartir buenas noticias y contribuir a la gran comunidad global que está luchando contra esta epidemia. C

ada vez somos más los que ya nos dimos cuenta de que no queremos tener nunca más esa información en nuestro sistema, y este blog es una prueba fiel de que se puede vivir libre de tener que ser perfecto.