HASHTAG LA ESPIRITUALIDAD ON-LINE



De dónde viene mi motivación, me pregunto un martes de enero tranquilo mientras tomo un chocolate caliente y veo en mi ventana los techos rojos de unas casas y árboles muy bellos y frondosos que riman con el cielo azul de un enero que no es frío y no por ello hermoso.
 Será que mi motivación para escribir este blog, cantar o hacer un video o podcast viene de mi deseo de que lo reconozcan, que le den likes y lo compartan y entonces así sentirme escuchado y reconocido? Porqué no viene mi motivación o mi inspiración simplemente de jugar a ser el escritor, el autor, el humano que habla porque cree que lo que ha visto en el mundo vale la pena compartirlo. Estoy en una etapa de mi vida extraña en la que mi corazón, mi paramatma, como se le llama al maestro interno, al guia que te habla, en otras palabras al pepe grillo que susurra en la conciencia me insiste en ser honesto y real.

No tengo ninguna duda de que estamos siendo llevados a algo, que la sincronía es tan evidente como que todo lo que te pasa te toca y te está guiando dese afuera, en forma de agentes divinos, los cuales están coludidos con tu guía interno y en conjunto se genera la alquimia de la vida, osea que esto es un laboratorio experimental que está sucediendo siempre.

Sólo que las redes sociales y la espiritualidad virtual generan un furor que antes cuando tenia 25-30 años y estaba viviendo a pleno en el mundo mágico-místico-chamánico no sucedía. 

Pero de un momento a otro a mi se me cambiaron todos los conceptos y depronto entré en el mundo digital. Mar ya me lo venía advirtiendo y me empujaba a hacer videos, ella siempre ha estado más adelantada a este mundo, y yo, lo acepto era un grinch para el youtube y el face y todo porque la veía, (con toda mi soberbia de chamán de montaña con taparrabo y tambor) como a una niña jugando jueguitos en la computadora, mientras ella estaba creando una página de myspace, youtube y haciendo tutoriales y entrevistas. De haber tenido un mejor equipo se hubiera vuelto viral, pero como todo es perfecto, nunca fuimos virales, ni lo seguimos siendo. Nuestros temas son de autoayuda y desarrollo personal, siempre terminamos hablando de la vida holistica, de los mantras, del libro nuevo de algún autor, de la india etc..

No lo puedo evitar, por más Milenial que quiera ser no lo logro, tengo 41 años y mi lenguaje está luchando por cambiar de forma, tengo clavado el concepto de los noventas y dosmiles del new age que viví a pleno, y que hoy ya casi no está de moda, antes había que leer todos los libros de carlos castaneda de papel y después viajar a desierto en tren para encontrar a don juan. Hoy hay que saber escribir hashtags y hacer una buena foto mágica para instagram. No sé de lo que estoy hablando, pero se debe a mi cambio de lenguaje generacional, en el cual estoy preso como en medio de un túnel y no veo luz ni hacia atrás ni hacia adelante. Pero estoy en ello.

Porque hacia atrás veo el camino de la montaña, la danza del sol y el vivir en un ashram, y hacia adelante veo a todos viendo su celular y aprendiendo todo en videos de youtube de los mentores, gurus y hombres medicina, y eso está sucediendo. Claro que todo esto se llama, la buena mala noticia de las redes sociales. Por un lado es tan maravilloso poder tomar una clase con el Dalai Lama, el Marakame huichol o el Guru de la India, todo está en internet y todo se puede estudiar online, y se puede entender igual que si lo vivimos en vivo? No sé, esa es mi pregunta, porque antes el que quería estudiar sánscrito e iniciarse con el Guru, tenía que viajar a la India y hoy puede hacerlo online. Esto es una realidad, polémica, si, y está aumentando exponencialmente, también, es positivo o negativo? Pues depende del hashtag con que se mire.

Lo que si creo cierto, es que la relación humana tiene que darse en vivo, no puedes abrazar a nadie en internet, eso es cierto, no puedes sentir un abrazo por internet, no hay un compromiso tan crudo como el estar presente en cuerpo y alma, y esta parte humana primitiva creo que nunca va a poder cambiar aunque en el 2040 todos tengamos pantallitas virtuales para todo y podamos vivir, comer, trabajar e ir al baño digitalmente.

Todo este cuento apareció cuando escribía la primer línea de este texto, de dónde viene realmente mi motivación al compartir algo que hago, pienso o siento en el mundo digital, qué emociones entran en juego cuando posteas algo en tu muro o cuando subes un video a youtube o una foto al insta. Realmente no te importa quién la ve? Realmente no te importa cuánta gente la compartió? Realmente no te importa que alguien esté haciendo lo mismo pero a esa persona la siguen miles de personas y a tí no?

Estoy en un martes de enero más bien templado en mi casita de cuernavaca donde veo los techos rojos de las casas y los árboles mientras escribo algo que no sé si será libro, blog o vivirá enjaulado dentro de un usb por años y nadie nunca lo va a leer. Pero como dice Liz Gilbert y creo que tiene razón, lo que acabo de escribir me gustó a mí, me pasé un buen tiempo haciéndolo. Disfruté un poco de mi vida y mi martes tranquilo de enero con el cuerpo adolorido por hacer yoga después de meses.

Mi mente está pensando en marketing, un libro, una landpage con la portada de mi libro, yo como autor y conferencista viral dando una ted talk, en el éxito online. Pero si lo medito bien, el éxito lo estoy teniendo ahorita, y no necesito la película del emprendedor que emplea una técnica de Neurociencias para vender mis cursos de autoayuda a miles de personas en un auditorio. El éxito ya lo tuve al vivir esta experiencia real de escribir lo que pienso, y el destino de estas palabras que quedaron escritas enjauladas en un usb no me corresponde. Tal vez lo comparta, tal vez alguien lo lee y le gusta porque se ve reflejado en mi situación generacional, o talvez nadie lo lee por más que gaste dinero en una campaña para promocionarlo.

Aquí termino este ensayo sobre mis pensamientos peregrinos sobre el éxito, los likes, los suscriptores, influencers, la magia, el chamanismo, los yoguis virtuales y nuestra hambre de mentiras. Y como hablo de nosotros, no es que me refiera a muchas personas, sino mas bien a todas las voces que me acompañan fielmente cada minuto en mi cabeza.

El sol se movió un poco, los techos siguen siendo rojos y a los árboles parece no importarles lo que estuve escribiendo, mientras que dentro de mí se encendieron tantas luces del pasado y cruzaron mil emociones e ideas sobre lo que estoy viviendo que es por eso que celebro la vida y agradezco cada que me acuerdo, porque ya es trendy vivir,  ya es un éxito estar experimentando tantas cosas y ya es todo un acontecimiento viral lo que puede pasar un martes de enero tranquilo en esta tierra.