DESPIERTA



Las dos emociones principales son el miedo y el amor, las emociones vibran, son frecuencias, son ondas que emanan de nuestro cuerpo, es por eso que tenemos un cuerpo emocional. 
Según la OIDAterapia tenemos un cuerpo mental-emocional, y dentro de este cuerpo existen tres niveles de intención: La intención ensimismada, la intención desconsiderada y la intención agradecida, pura y compasiva. Satva, rajas y tamas en sánscrito.

En los círculos new age o de autoayuda se escucha mucho el concepto de “estar despierto”. Alguien despierto es básicamente aquel ser humano que ejercita de manera regular el arte de estar consciente. Como lo habíamos mencionado antes, estar despierto o consciente de que eres un humano y no un animal, que tienes conciencia y capacidades más allá de las de cualquier otro mamífero; que tienes cualidades en tu naturaleza que al ser desempolvadas, te llevan a un bienestar con todo lo que te rodea.
Estar despierto significa despejar la mente de las nubes de ilusión que nos vende el mundo diariamente a través de todas las plataformas posibles. Cada día, en tu celular o redes sociales, aparecen mensajes vendiendo noticias, productos y servicios para que consumas y te evadas a ti mismo. Según las estadísticas, sales de tu casa y durante un día entero ya has percibido más de 3 mil anuncios o marcas[1]. Estas impresiones mentales distraen tu consciencia hacia elementos innecesarios para tu ser despierto.

Imagina que cae la tarde y quieres relajarte un poco. Te será imposible, pues tu mente está completamente abarrotada con información nueva que no ha procesado. Sin embargo, enciendes el televisor, el Internet o el Netflix, y una vez terminando de entretenerte en las pantallas digitales te vas a dormir, y toda esa información queda dentro de tu mente actuando subconscientemente en forma de sueños e imágenes. Al día siguiente te levantas y repites el mismo patrón.

Esto es un ejemplo muy burdo de alguien dormido, de alguien que no se detiene ni un minuto para preguntarse: ¿Cómo me siento, me gusta lo que hago, cuáles son mis prioridades en la vida?
Alguien dormido es alguien que se queja y no hace nada por su situación, alguien que vive despierto para lo exterior y duerme en su vida interna.
Todos dormimos y despertamos intermitentemente en esta vida. A veces estás muy consciente de unas cosas pero estás dormido en otras. Esto es a lo que llaman el punto ciego, el punto dormido en nuestro caso. Esta actitud es el resultado de vivir en una era colectivamente dormida en la que todos duermen persiguiendo ilusiones de poder, riqueza y fama.

Despertar es amanecer a tu verdad interior, por más religioso y poco trendy que se escuche, es el esfuerzo por tomar consciencia de nuestros actos y elevar nuestras intenciones para, al menos, no dañar a alguien más. Por lo tanto, estar despierto es tener despiertas las cualidades del amor en todas las áreas de nuestra vida; es abandonar el enojo o la ira, es transitar a una actitud más compasiva y amorosa aun cuando pase algo que no te gusta o cuando alguien hace algo distinto a ti.
Y despertar es una acción en tu naturaleza de humano.


Y despertar es una acción en tu naturaleza de humano. Es algo que no puedes frenar. No puedes dormir eternamente. Hay una noche donde dormimos y otra parte del día donde estamos despiertos. Al menos que caigas en un coma, no puedes dormir durante horas y horas. Cuando llega el amanecer y la ciudad despierta, tú también lo haces. El punto interesante es estar conscientes de este proceso, saber cuándo estás dormido y cuándo estás despierto.

De todas maneras, tu naturaleza te va a llevar a la insatisfacción cuando vives dormido. Buscarás nuevas emociones, nuevas relaciones, nuevas posesiones, nuevas experiencias, y al final, te encontrarás con ese hueco insatisfecho porque tu ser está pidiendo despertar; y te darás cuenta que despertaste cuando en tu mundo integras a otras personas que también tienen historias y sentimientos, cuando comienzas a ser indiferente ante los estímulos de la moda y la sociedad de consumo, cuando caminas por la banqueta y ves un árbol encerrado en un cuadrado y te das cuenta de que la realidad son los árboles y no el concreto...




[1] Yankelovich, una firma de investigación de mercado, publicó en el 2007, en el diario New York Times, que una persona viviendo en una ciudad tiene aproximadamente 5000 impresiones de anuncios al día. Louise Story. (15 de enero de 2007). Anywhere the Eye Can See, It’s Likely to See an Ad. New York Times, recuperado de: http://www.nytimes.com/2007/01/15/business/media/15everywhere.html?pagewanted=all&_r=0