DÓNDE PERDISTE A DIOS?



Todos necesitamos amor, el amor es nuestro alimento más vital, la suma de todos nuestros esfuerzos, nuestro sueño dorado, el Santa Claus que siempre estamos esperando. Todos nuestros problemas internos nacen desde que allá en la infancia necesitábamos más amor que el que estábamos recibiendo de nuestros padres, de nuestra educación, de nuestros amigos etc..


Hacemos lo que sea por amor en este mundo, nos entregamos a nuestros peores verdugos, robamos, matamos, nos sacrificamos hasta el límite por amor. Todas las riquezas que podamos acumular son sustitutos del amor que estamos mendigando en nuestro inconsciente pero que somos demasiado soberbios para aceptar.

La mala noticia es que el amor que estamos buscando creemos ciegamente que lo vamos a obtener de una pareja, de nuestra excelencia en los negocios, de ser coach de vida y escribir libros exitosos mundialmente o de ser espiritual y practicar alguna disciplina una y otra vez a todo trance.

Podemos pasar años y vidas buscando amor en el lugar equivocado hasta que logremos entender que tenemos que salir del clóset y perder esa soberbia que nos hemos construído por buscar amor en donde no existe.

Salir del clóset significa aceptar que el amor viene de Dios. Lo que justamente se escucha más old fashion y más ñoño. Hablar de Dios nos suena a aguantar de niños a que termine la misa porque estamos aburridísimos.

Pero Dios es lo más divertido, vivo, alegre y emocionante que existe, sólo que hemos evadido el tema tanto que ya no sabemos dónde comenzar a buscar de nuevo. 

Dónde perdiste a Dios? en la moda, en la adolescencia, en el prestigio, en la espiritualidad, en la meditación, en la iglesia?

No pierdas más tu tiempo buscando amor porque si comienzas a descubrir la relación que tienes con el misterio de la vida entonces vas acortando camino. Llámale como quieras, Gran espíritu, Wakan Tanka, Yahvé, Rama, etc..


No valdría la pena comenzar a preguntarnos qué relación tenemos con todo eso que no podemos explicar? dónde perdiste a Dios?